Infraestructura: Situación actual de la RM frente a olas de calor

Updated: Jul 12

Por: Raimundo Murúa



Nuestro país ha sido epicentro de numerosos desastres a lo largo de los años, tales como terremotos, inundaciones, incendios forestales e, incluso, tornados en contadas ocasiones. Sin embargo, existe una situación de riesgo que aún no ha sido considerada como potencial desastre para la ciudadanía y que cada vez ocurre con mayor intensidad y frecuencia: las olas de calor. Surge entonces el imperativo de analizar qué tan preparados estamos frente a este fenómeno y si hay grupos de personas más vulnerables a este.


Lamentablemente en la RM existe una fuerte desigualdad en el acceso a recursos por parte de las comunas. Las municipalidades de los sectores más acomodados concentran el capital para mantener sus áreas en desmedro de las comunas de bajos recursos que suelen ubicarse en las zonas periféricas, lo que repercute en los estándares de calidad de vida al que pueden optar sus habitantes y, por tanto, en el grado de preparación que puedan tener frente a las olas de calor.


Por ejemplo, las comunas periféricas de la capital tienen menos acceso a infraestructura básica para satisfacer sus necesidades mínimas, como hospitales públicos, áreas verdes, escuelas públicas, etc. A continuación se muestra un mapa con la distribución de infraestructura básica del año 2017.



Otro factor importante a considerar es la distribución de altas temperaturas en la capital, ya que esto permite identificar cuáles sectores están más sujetos a sufrir olas de calor. En la siguiente imagen se muestran los promedios de temperaturas desde el 2010 hasta el 2016, llevadas a cabo mediante medidores de temperatura satelitales que fueron distribuidos en 38 ubicaciones de la RM.

Se aprecia que las zonas más proclives a sufrir olas de calor se ubican en la zona sur-poniente de la capital y comprenden comunas como El Bosque, San Bernardo, Lo Espejo, y Pedro Aguirre Cerda.


Por último, pero no menos importante, pues constituye un factor vital al momento de mitigar las altas temperaturas, se encuentran las áreas arboladas de la capital. Y es que no bastan con áreas verdes para enfrentar las olas de calor. Más bien, los árboles resultan ser los más eficientes al momento de disminuir las temperaturas de forma sustancial. Esto se debe a que reunen tres características:


-Evotranspiración: para regular su temperatura interna, los árboles gastan una gran cantidad de agua, la cual para ser evaporada consume grandes cantidades de calor. Esto aporta a la disminución de las temperaturas en la zona donde se ubican los árboles.


-Sombreado: capacidad presente en árboles y arbustos ya que cubren una gran área de los rayos del sol.


-Reducción del viento: las copas de los árboles son su conjunto impiden que fluyan libremente las corrientes de aire cálido, lo que constituye un efecto protector para los hogares aledaños.


A continuación se muestra la distribución de áreas arboladas en la capital el año 2001, realizada por la serie de satélites estadounidenses Landsat TM. Esta se encarga de observar superficie terrestre en alta resolución.


Las zonas de color verde oscuro indican un mayor porcentaje de recubrimiento arbóreo, mientras que las ubicaciones en blanco carecen de árboles. Se observa que las comunas periféricas presentan una menor cantidad de árboles.


A partir de los indicadores mostrados, se puede apreciar que las zonas periféricas son las más vulnerables a las olas de calor, por lo que al momento de enfrentar este tópico con políticas públicas, las municipalidades de dichas comunas serán actores claves para generar medidas de ayuda que sean dirigidas a las personas que más las necesiten en periodos de altas temperaturas.